Skip to main content
search

La insulina glargina es un análogo de insulina de acción prolongada que se desarrolló para ofrecer un control basal de la glucosa en sangre. A diferencia de otras formas de insulina basal, la glargina está diseñada para tener una liberación lenta y constante, lo que proporciona un efecto más prolongado y uniforme.

Mecanismo de acción

La insulina glargina actúa de manera similar a la insulina endógena, ayudando a regular los niveles de glucosa en sangre al facilitar la absorción de glucosa por parte de las células y promover el almacenamiento de glucosa en el hígado y los músculos en forma de glucógeno. Su perfil de acción prolongada se logra mediante la formación de microprecipitados en el tejido subcutáneo después de la inyección, lo que retrasa su absorción en el torrente sanguíneo.

Administración y dosificación

La insulina glargina generalmente se administra por vía subcutánea una vez al día, preferiblemente a la misma hora todos los días. Se puede inyectar en la parte superior del brazo, el abdomen o el muslo, utilizando jeringas de insulina o dispositivos de administración de insulina prellenados. La dosis y el momento de la administración deben ser determinados por un médico según las necesidades individuales de cada paciente.

Indicaciones y uso clínico

La insulina glargina está indicada para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1 y tipo 2 en adultos y niños. Se utiliza como parte de un régimen de tratamiento integral que también puede incluir insulina de acción rápida antes de las comidas y otros medicamentos antidiabéticos orales o inyectables.

Efectos secundarios

Como con cualquier medicamento, la insulina glargina puede causar efectos secundarios en algunos pacientes. Los efectos secundarios comunes pueden incluir reacciones en el sitio de la inyección, como enrojecimiento, hinchazón o picazón. En casos raros, puede producirse hipoglucemia (niveles bajos de azúcar en sangre) o hiperglucemia (niveles altos de azúcar en sangre).

Precauciones y advertencias

Es importante que los pacientes que utilizan insulina glargina sigan de cerca las instrucciones de su médico y monitoreen regularmente sus niveles de glucosa en sangre. Se debe tener especial precaución al cambiar de una marca o formulación de insulina a otra, ya que las dosis y los efectos pueden variar. También se debe tener precaución en pacientes con enfermedades hepáticas o renales, ya que pueden requerir ajustes en la dosis.

Conclusiones

La insulina glargina es una herramienta valiosa en el manejo de la diabetes mellitus, proporcionando un control basal de la glucosa en sangre con una sola inyección diaria. Su perfil de acción prolongada y su bajo riesgo de hipoglucemia hacen que sea una opción popular entre pacientes y médicos. Sin embargo, como con cualquier tratamiento médico, es importante utilizarla bajo la supervisión de un profesional de la salud y estar atento a cualquier efecto secundario o complicación potencial.

 

Leave a Reply

Close Menu